Impuesto a la banca. El gobierno ya ha anunciado su decisión e intención de crear un impuesto a la banca para buscar una forma de financiación de las pensiones. Mientras unos creen que es lo justo, otros argumentan que esta medida no puede más que frenar el sector y perjudicar a la economía. A continuación vamos a ver los pros y contras de la medida que puede hacerse realidad.

¿Por qué aplicar un impuesto a la banca?

Como ya hemos comentado, de momento el gobierno ha explicado que la razón por la que es posible que se cree un impuesto a la banca es por el hecho de buscar una forma de subvencionar las pensiones de los jubilados. Pero, ¿por qué a la banca y no a cualquier otro sector? Pues bien, una de sus justificaciones resulta el hecho de que anteriormente fueron los contribuyentes quienes ayudaron a rescatar a los bancos gracias a una suma de 40.000 millones. Dinero que no se dio para luego ser devuelto. La poner un impuesto a la banca, se devolvería ese dinero a los que pagaron los impuestos para salvar al sector.

No obstante, como ya podréis imaginar, ese hecho no ha agradado nada al sector y muchos, expertos y trabajadores de la banca, no han tardado en advertir que ese impuesto más que ayudaría lo que haría es perjudicar tanto a los bancos como a la economía en general. Para poder analizar el asunto con una perspectiva más amplia, vamos a conocer los argumentos a favor y en contra.

Argumentos a favor 

El primer argumento a favor de dicho impuesto es el mismo que ha mencionado ya el gobierno. Se trata del hecho de devolver el “favor”, o más bien el dinero que las personas pagaron para ayudar a los bancos, justo en este momento en que las pensiones cada vez se ven más agravadas. De hecho, el gobierno afirma que aplicaría una herramienta en este impuesto a la banca para evitar posibles riesgos que pudiera generar.

Por otro lado, la ministra, María Jesús Montero, afirma que el sector bancario es uno de los sectores empresariales que menos aporta en calidad de impuestos. Esta sería una forma de pedir un esfuerzo para crear un mayor equilibrio de riqueza en un sistema de Estado del bienestar. No obstante, la banca recuerda que ya ha hecho muchos esfuerzos en el pasado y que, por tanto, la medida es injusta.

Finalmente, el último argumento se basa en la comparación con el resto de países. Y es que, otros países de la Unión Europea sí aplican un impuesto a la banca. Eso sí, no con el objetivo de buscar recaudación para las pensiones, sino como un modo de control de riesgos o de devolución de ayudas. Sea como sea, este hecho demuestra que, después de todo, poner un impuesto a la banca quizá no sea tan descabellado como algunos apuntan.

Argumentos en contra

Nos sitúamos ahora en contra del impuesto a la banca. Tras haber mencionado el hecho de que en otros países no dudan en aplicar este impuesto, debemos mencionar, en cambio, que en dichos países es una medida temporal. Y por lo que parece, la fórmula española no parece ser temporal, sino un impuesto fijo, hecho que juega en su contra.

Por otro lado, lo que más en contra van de la medida, afirman que señalar a la banca como la forma para recuperar el dinero perdido de los contribuyentes, resulta una forma de generar una especie de culpable que justifique la falta de recursos, por ejemplo, para las pensiones.

Y, finalmente, otro de los argumentos en contra de dicho impuesto, resulta el hecho de que los bancos de ahora no son los mismos a los que se ayudaron. De hecho, el único actual que sí recibió ayudas fue Bankia y, actualmente, es el Estado el que tiene más del 60% del capital.

 

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